PARROQUIA DE SAN CRISTÓBAL - LA HIGUERITA - LA LAGUNA

 

 

   

INVOLUCRAR (SE)

 

     En este curso nos vamos a preparar para una misión que se va a realizar en toda la diócesis.

 

     La misión, con ocasión del bicentenario de la diócesis y la llamada que nos hace el papa Francisco, es un impulso que anima el Espíritu Santo y que nos va a mover a todos y a todo como Iglesia “en salida”. Así entraremos juntos en un recorrido misionero, que nos renovará como discípulos del Señor. La misión nos va a poner en actitud de salida para llevar el Evangelio a nuestros hermanos y hermanas en cada una de nuestras parroquias.

 

     "La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús". Así empieza la Evangelii Gaudium. El Papa invita a "cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él, porque ‘nadie queda excluido de la alegría reportada por el Señor’".

 

     Se trata de un fuerte llamamiento a todos los bautizados para que, con fervor y dinamismo nuevos, llevemos a los otros el amor de Jesús en un "estado permanente de misión", venciendo "el gran riesgo del mundo actual": el de caer en "una tristeza individualista".

 

     El objetivo es poner a nuestra diócesis en un “estado permanente de misión”1 , para que los más posibles se sientan discípulos-misioneros del Señor y se cree en las parroquias y en otros ámbitos y sectores, un estilo y un espíritu misionero que se cultiva afianzándonos en la conciencia de que somos discípulos de Jesús. Se pretende pasar así de una pastoral de conservación a una pastoral decididamente misionera, cuya estructura es bien sencilla: preguntar, escuchar y ofrecer una experiencia de encuentro con el Señor que llena de gozo y de sentido la vida de las personas.

 

   
   
 

TIEMPO DE CUARESMA

 

   

     La Cuaresma, en los tiempos que corremos, es ciertamente un tiempo más de preguntas que de respuestas. A ello nos empuja la misma situación mundial por la que atravesamos y la situación socio-política interna que, querámoslo o no, influye también en nuestra vida personal. A todos, de uno u otro modo, nos llega el hecho de atravesar un “cambio de época” donde el futuro se nos presenta absolutamente incierto y donde son tantos los millones de personas que se preguntan por el sentido de una vida atravesada por la violencia, el desarraigo, la pobreza –crónica o sobrevenida-, la crisis medioambiental, la sociedad de consumo, la pérdida de los derechos que se creían adquiridos… De repente nos damos cuenta de que lo que está en juego no es ya el cómo sino el qué y el para qué de nuestras vidas. La Cuaresma nos ofrece un tiempo de parada y reflexión: ¿adónde vamos y a qué?, ¿adónde voy y a qué?, ¿cuáles son mis esperanzas y el sentido de lo que estoy viviendo?

Esto es a lo que nos invitamos en este tiempo de Cuaresma: entrar en nuestro “desierto” y dejarnos acompañar por el Señor que, al paso de su vida, nos pregunta y nos fuerza a dar respuesta a nuestros interrogantes más profundos.

CUARESMA, TIEMPO DE PREGUNTAS. Cada semana iremos desgranando esa pregunta central:

La Semana Santa, atravesando el sentido de la Cena Pascual de la pasión y muerte de Cristo, y de su resurrección, será para nosotros la RESPUESTA vital de Jesucristo, entregando la vida y resucitando, a nuestros interrogantes.